Desde la anterior cita de “elSingular” con sus lectores hasta esta han pasado cosas importantes. Como poco, dignas de ser recordadas. La más notable de todas, sin duda, es que llamar por teléfono es ahora más caro que ayer.
Como las casualidades existen, la casualidad ha querido que casualmente todas las operadoras de móvil (por favor, que alguien vaya preparando un pedestal para los directivos de Yoigo…) hayan coincidido por azar en la subida homogénea y simultánea de sus tarifas por concepto de establecimiento de llamada que, mira tú por dónde, es el recurso con el que combaten sin merma ni perjuicio económico la aplicación de la normativa antirredondeo que obliga a las compañías a cobrar por segundos y no por fracciones enteras de minuto.
Entregados al pataleo, un par de frikis como el que firma esta columna, a quien por cierto secundó otro de similar textura aunque de diferente pasta y circunstancias, el ministro de Industria Joan Clos, nos sumamos al “día sin móviles”, que dicen los más malvados, que son los que suelen dar en el clavo, se saldó con un apreciable incremento en el uso del teléfono móvil. Algo va mal en este país, digo yo, cuando el propio ministro del ramo se suma a la huelga de móviles caídos convocada como protesta ante las casuales prácticas tarifarias de las compañías de telefonía móvil.
De lo otro, nada nuevo bajo el sol. Las operadoras preparan sus lanzamientos inminentes, de ofertas y de nuevos terminales, y cuando se les menciona la VoIP, que permite rebajar el coste de las comunicaciones móviles hasta extremos que ponen la carne de gallina, silban, miran al techo y responden hablando del cambio climático.
Pensábamos, ingenuos de nosotros, que llegaría el día en que la libre competencia en la telefonía móvil dinamizaría el mercado y provocaría una guerra de tarifas, pero, ay de nosotros pobres almas de cántaro, no hay más guerra que la que arde, la de la realidad, la de tarifas más caras, segundos más gravosos, indefensión para las peticiones de baja y amargura ante la constatación, por otra parte, de que hay lo que hay aunque no lo merezcamos.
Hay razones de sobra para deprimirse. Para hacerlo hasta un extremo en que, fíjense lo que son las cosas, casi olvido decirles que tras mis padecimientos en busca de una aplicación VoIP que funcione de verdad en los S60 Third Edition va y resulta que he encontrado dos. Dos maravillas literales de las que les hablaré en la próxima entrega de elSingular. Para hacer boca, afinen su Google y vayan leyendo: basta con buscar Fring y Gizmo Project. La próxima columna no le gustará un pelo a las compañías de telefonía móvil. ¡Qué se le va a hacer!

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