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Si Dubai era la ciudad con los edificios más impresionantes e innovadores, próximamente también se la conocerá por tener un parque temático con dinosaurios que se mueven, bautizado como Restless Planet.
La inversión es de 1.000 millones de dólares y tendrá cientos de robots de dinosaurio provistos de potenciómetros y sensores de movimiento con los que pueden dirigir la mirada a los visitantes y seguirlos con los ojos, regular sus movimientos, etc. Vamos que si surge algún fallo puede que tengas que salir corriendo por lo que pueda suceder entre el dinosaurio y tú.
La finalización está prevista para 2008. Mustafá Galadari, el director del parque asegura que se trata de “una experiencia visual, acústica y táctil, que permitirá que los visitantes perciban algunas de las cosas más emocionantes que han pasado durante la historia del planeta Tierra”. “El efecto será extremadamente realístico y terrorífico pero al mismo tiempo pedagógico”.
¿Os acordáis de AIBO, el Perrobot de Sony? Ya hace unos cuantos años de su aparición, pero recuerdo que en su momento causó furor, debate y expectativas a partes iguales. Y es que de vez en cuando, ya sea por el ASIMO, ya sea por el AIBO, por Deep Blue o por algunos de los miles de robots comerciales que salen al mercado, el tema de la robótica y sus límites cobra inusitada importancia.
El robot que nos ocupa, Pleo de la compañía Ugobe, promete ser el nuevo juguete de moda (entre los niños cuyos padres se pueden permitir 350 dólares en un juguete, o entre los frikis que se lo compran porque les sobra el dinero). Esta vez se trata de un dinosaurio, aunque a diferencia de los otros robots "famosos", éste tiene un aspecto más o menos realista. ¿Os acordáis de Piecitos, el prota de "En busca del valle encantado"? Pues viene a ser un clon.
Aunque su aspecto pueda llevar a pensar lo contrario, Pleo es una bestia tecnológica: 35 sensores, de contacto, movimiento, etc., un sistema operativo propio y totalmente configurable (y hackeable), upgrades de software continuos, etc. Además, la compañía promete un Pleo con un carácter totalmente fiel a la manera cómo ha sido educado, cual tamagochi. Es decir, trátalo bien y tendrás un dinosaurio blandengue, trátalo con disciplina y tendrás al T-Rex de Parque Jurásico.
En Estados Unidos y la India (?) se comercializará estas navidades. En el resto del mundo tendremos que esperar hasta el 2008. De momento, para aguantar la espera, un vídeo de los que te dejan con el gusanillo en el cuerpo.
iCat es una mascota robótica diseñada por Philips hace ya un par de años. Tiene cara de emoticono y cuerpo de gato. No es muy gustoso de acariciar, pero es mejor conversador que los felinos convencionales.
Es capaz de entender lo que le cuentes y responderte, además de complementar el diálogo con expresiones, digamos faciales, diversas, que si no son muy comunicativas, al menos curiosas sí lo son. Sensores en los pies y luces LED en las orejas completan el cuadro de posibilidades de interacción.
En realidad no ha sido desarrollado como aniamal de compañía geek, sino como banco de pruebas para estudiar la relación entre humanos y robots. Su aspecto de juguete y sus carantoñas lo alejan lo suficiente de la cotas más bajas del Valle Inexplicable, como para poder llevar a cabo el análisis.
Ahora que ha llegado el verano, vuelven las campañas aquellas de "no lo abandones, él no lo haría" de las protectoras de animales.
Un buen geek nunca abandonaría a su perro, es más un buen geek se esperaría hasta octubre y se haría con un cachorro como este. Es MIO, el último modelo de perro robot desarrollado por Segatoys. Mide unos 40 cm así que da igual que vivas en un piso pequeño. Sus habilidades se centran en moverse (podríamos decir que bailar) al son de la música que le pongas.
Además tiene un montón de sensores, que aunque todavía no esté muy claro para que sirven, algo harán por interactuar contigo.
MIO mueve la cola, las orejas y sus ojos enormes de LCD sirven para expresar sus sentimientos.
Costará 10.000 yenes, unos 60 euros, sin contar todo lo que te vas a ahorrar en collares antipulgas y visitas al veterinario.
Con la proximidad de la película sobre los Transformers (¿recuerdas a Optimus Prime y demás?) la compañía Hasbro se ha dedicado a hacer de ellos gadgets. Son los Real Gear Transformers
Los famosos robots transformables se convierten ahora en reproductores MP3, cámaras digitales, móviles, videojuegos y otros gadgets varios.
La utilidad es sospechosa, pero puede ser una oportunidad única para fardar con tus amigos con un mínimo nivel de frikismo.
Aún no se conoce el precio del merchandasing previo al estreno de Transformers .
Coincidiendo con el estreno (esperado o no) de Spiderman 3, hemos encontrado unos robots empeñados en hacerle la competencia al famoso trepamuros.
El primer video corresponde con una criatura que emula a las lagartijas, el StickyBot. Nació en la Universidad de Standford hace ya un tiempo pero no nos cansamos de verlo, impresiona. Pesa 300 gramos y le encanta subirse por las paredes de cristal a una velocidad de 4 cm por segundo.
El segundo video muestra otro robot trepamuros, WaalBot, creado en la Universidad Carnegie Mellon. Tal vez este no impresione tanto, pero es capaz de subir paredes de cualquier material aplicando la teoría de fuerzas de Van Der Waals.
Hace tan sólo unos años, el concepto de Inteligencia Artificial (también conocido por sus siglas en inglés, AI) era apenas conocido por la comunidad científica y algunos lectores de ciencia ficción. La película de Spielberg, el robot AIBO y la web 2.0. parecen haber vuelto a poner en el mapa esta fundamental rama de la tecnología, que se emparenta cada vez más con las disciplinas biológicas, en una convergencia apasionante de consecuencias incalculables.
La AI es, tal vez, una de las más apreciadas quimeras de la ciencia. El deseo de engendrar inteligencia por medios tecnológicos ha sido tratado con visión filosófica como un paso evolutivo, donde no son los genes los que buscan perpetuarse, sino la consciencia. Y es una de las predicciones más frecuentes en la comunidad científica: la que augura que llegaremos a ver máquinas inteligentes en los próximos 25 años.
Pero, ¿a partir de qué punto se puede considerar que una máquina es “inteligente”? Una de las primeras pruebas que se sugirieron para definir cuándo una máquina podría considerarse así fue propuesta por Alan Turing en 1950, y es conocida hoy en día como el “Test de Turing”. La idea es muy simple: un juez establece una conversación con dos sujetos a través de, por ejemplo, un chat. Uno es humano, y el otro una máquina. Si el juez no puede identificar claramente quién es quién, la máquina habrá superado el Test. A pesar de haber sido muy cuestionado, el Test de Turing fue el primer intento de reivindicar la posibilidad de crear máquinas inteligentes.
Eres demasiado perezoso para levantarte del sofá hasta para contestar al teléfono, pero no tienes un hermano pequeño al que esclavizar. No te preocupes, la tecnología está para solventar esos dramas cotidianos.
La compañía japonesa RayTron ha desarrollado un robot orejudo llamado Chapit. Incorpora un sistema de reconocimiento de voz, con lo que puedes pedirle sin demasiado esfuerzo que te acerque el teléfono, que cambie de canal, que apague la luz…
Chapit está siendo entrenado para comprender hasta 10.000 palabras, con lo que para el año que viene será el criado perfecto. ¡Algún día los vagos dominarán el mundo!
¿Has soñado alguna vez con pilotar un robot gigante? Parece cosa de ciencia ficción, pero es algo realmente serio.
El instituto de investigación en robótica humanoide "Hubo Lab" (a pesar de que su nombre suene a sede de supervillanos que desean dominar el mundo) ha desarrollado un robot que no es capaz de destrozar rascacielos cual Godzilla, sino que su punto fuerte es caminar.
No es un imitador del Asimo de Honda, sino un híbrido entre una silla de ruedas y un robot. La parte inferior del HUBO FX1 son unas piernas robóticas que pueden desplazarse hacia delante, hacia atrás o lateralmente. El "piloto" debe situarse en un asiento en la parte superior. Junto a él se encuentran unos controles similares a un joystick que junto con el sistema de estabilización giroscópica permiten dirigir el invento.
Mide casi 6 metros de alto y pesa casi 150 kilos, así que de momento no parece que sus medidas mastodónticas permitan que sea utilizado por personas con movilidad reducida o en alguna otra aplicación práctica cotidiana.