El extraño fenómeno de la invasión de bicicletas: Bicing
Lunes, 16 de Julio de 2007 por Carlos Gilaberte
En el último año han cuajado una serie de iniciativas para animar el uso de las bicicletas en nuestras ciudades. La idea es simple: incentivar el transporte urbano con bicis de alquiler muy económicas.
El caso más sorpréndete sin duda alguna ha sido el de la ciudad de Barcelona, el fenómeno Bicing.
El éxito apabullante de la idea (se preveian 15.000 usuarios para este año y apenas tres meses son 80.000 los inscritos) ha forzado la aceleración de las fase de implantación y el presupuesto destinado a el sistema de alquiler de bicicletas. La red barcelonesa cuenta con un total de 15.000 bicis lo cual demuestra el apoyo popular a este tipo de iniciativas.

Otras experiencias similares llevan funcionando en nuestro país con el mismo éxito. Algunos ejemplos los podemos encontrar en otra ciudad catalana, Terrassa, existe un servicio parecido al Bicing: Ambicia‘t, pero gratuito.
Asimismo en Sevilla cuentan con Sevici, servicio de alquiler similar al barcelonés pero gestionado por la empresa Decaux. Córdoba y Gijón fueron las ciudades pioneras en este tipo de servicios de alquiler, donde han cosechado también un gran éxito de público.
En cuanto a Europa el servicio Ciclocity funciona notablemente en Viena y Lyon, y esta prevista su implantación en la ciudad de Paris para finales de este mismo año, lo cual es una labor titanica y una gran apuesta, considerando las dimensiones de la gran urbe francesa.
Test de Bicing
Después de usar el servicio de Bicing durante unas semanas aquí tenéis un análisis con sus bondades y maldades.
Para comenzar, es necesario darse de alta en el servicio, lo pude hacer presencialmente, pero preferí hacer los trámites a través de la web, es más cómodo. El asunto no tiene mucha complicación, dar tus datos, pagar mediante tarjeta y en unos días recibí el carné en mi domicilio. Una vez dado de alta a través de la Web, ya esta todo listo para el primer viaje en Bicing.
Las bicicletas son bastante robustas y adaptables, teniendo en cuenta que son usadas por todos los tamaños imaginables de personas, la encontré cómoda. Es un modelo de color rojo y blanco, con cambio de tres marchas americano (dentro del eje), manillar en V y doble barra. Tiene la rueda trasera un poco más grande que la delantera para facilitar su manejo.

Quizás convendría tener alguna marcha más y un menor peso, pero en general es una bici aceptable, que se conduce sin demasiados problemas.
Para que el sistema te asigne una bicicleta, acercas el carné a un poste situado al principio del estacionamiento y en unos segundos te informa del número de bici que debes usar. Para entregar la bici, es necesario anclar la bicicleta mediante unos cuernos a unos agujeros en una barra. Suena un poco embrollado pero toda la operación dura 2 segundos como mucho. Tomar y dejar la bicicleta es un trámite muy ágil.
En general los recorridos que he efectuado en este tiempo casi nunca han sobrepasado los 30 minutos, por lo cual resulta un medio de transporte muy económico, dado que la primero media hora es gratuita.
A pesar de que Barcelona es una de las ciudades españolas que cuenta con mayor kilometraje de carril bici, hay zonas que deberían estar mejor cubiertas y otras que directamente están pidiendo a gritos carriles nuevos.
Respecto a las estaciones he encontrado con algún problema para localizarlas, no están bien señalizadas y parecen esconderse de la vista.

El número total de estaciones repartidas por la ciudad son insuficientes, casi la totalidad cubren puntos centrales de la ciudad, es necesario ampliar la red para llegar a zonas más periféricas.
Además cuentan con la pega añadida de los horarios (hasta las 12 de la noche entre semana).
Pero sin duda, el peor de los problemas ha sido no poder estacionar nuestra bicicleta en el punto más cercano a casa, teniendo que desplazarme a otro punto más lejano. A las horas que esto sucede (nocturnas) es bastante molesto.
Por otro lado, el uso intensivo de las bicicletas nos hace temer por la longevidad de las mismas, si no se aplican en el mantenimiento acabaremos montados en la chatarra con ruedas. Me hacecha la duda de como van a soportar las bicicletas la temporada de lluvias estando al raso, sin ningún techo que las cubra.
La valoración final es altamente positiva: se trata de una iniciativa que aplaudimos, con algunos puntos mejorables, pero que demuestra el gran éxito que pueden tener el transporte público no contaminantes.
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